Recuperar la inspiración
Una de las cosas de las que poco se habla de tener una vocación creativa es que la inspiración y la creatividad van y vienen; no es un impulso constante. A veces se apaga y luego vuelve en olas; en momentos como un tsunami, otras veces hiberna y se despierta, y hay momentos en los que definitivamente no quieres tocar ni uno solo de tus materiales. De ese momento quiero contarte hoy.
Durante los 10 años que he tenido Singular, he sentido en varias ocasiones que algo se bloquea, que aunque quiero crear algo, lo que sea, mi cuerpo y mi mente simplemente no están dispuestos. Solo el pensar que debo sacar los materiales y organizarlos paraliza todo en mí y, aunque mis manos tienen el calor de la creatividad contenida, mi mente y mi cuerpo están totalmente bloqueados.
Este estado mental ha secuestrado mi creatividad muchas veces, especialmente en momentos en los que la vida me pone en modo de supervivencia. También en momentos en los que esa vocecita que vive en mi cabeza me dice que no soy suficientemente buena, talentosa o interesante como para que mi arte salga al mundo, y esa vocecita nunca fue más fuerte que en diciembre del 2025. Afortunadamente, una señal llegó a mí el día de las velitas, para decirme que no era el momento de mandar todo a volar y seguir con esa costumbre que tengo de querer empezar todo desde cero.
Aunque se activó mi impulso creador inmediatamente, me tomó casi 6 meses poner orden en mi cabeza para volver a tocar mis materiales, cortar la tela, prender la estufa, calentar el agua, mezclar los tintes, ensuciar mis manos, apoderarme del comedor y la cocina, hacer desorden y volverlo a guardar, y lo más importante, mantuve la concentración, no me distraje con otro proyecto, no procrastiné, me subí en la ola de la creatividad completamente hasta terminar esta minicolección.
Creo que el secreto fue que no importaba el resultado, simplemente experimentar y ver qué salía, lo que curiosamente fue el modo en que empezó Singular hace 10 años, un experimento para pasar el tiempo y relajarnos, casi como un juego, y en medio de sus altas y muy bajas se ha convertido en mi modo de existir y conectarme con quien soy. Últimamente he llegado a la conclusión de que cuando me desconecto de mi verdadero ser, suelo desconectarme de Singular y por eso mi creatividad se paraliza y esa vocecita en mi cabeza mira satisfecha cómo empiezo a considerar conformarme con una vida sin color y creatividad. Afortunadamente, mi luz creadora es mucho más brillante y logra mantenerla a raya y, cuando eso no es suficiente porque la duda es un hábito difícil de romper, siempre llega algo o alguien que te recuerda que tú eres más que esa duda y que recordarle ese pequeño pero muy importante detalle a las personas es nuestro propósito en la vida y es el porqué de que Singular aún exista.
Si llegaste hasta aquí, te comparto este video contándote sobre esa señal de Día de Velitas, para que en el próximo prendas una velita para conectarte con tu luz interior.



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